Este abril de 2017, se dio a conocer por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México el borrador, elaborado de forma conjunta, de la Ley que regulará a las empresas innovadoras dedicadas al financiamiento y otras actividades financieras basadas en tecnología, también conocidas como Fintech.

Esto es relevante ya que es el inicio de una carrera que regulará a empresas que hasta ahora vienen actuando de forma irregular, pero que el gobierno federal no ha querido detener ya que se encuentran dentro de la oleada/moda internacional del movimiento emprendedor o startup. Por ejemplo el crowdfunding,  o plataformas de financiamiento colectivo.

E insisto en que no ha querido detenerlas, ya que realizan actividades exclusivas de las empresas reguladas por las autoridades financieras, entre ellas levantar capital de forma pública. Además de eso, invierten el capital levantado en diversas empresas y proyectos.

Es decir, las autoridades financieras se habían hecho de la vista gorda para detener sus operaciones irregulares. Como dato informativo, lo invito a que trate de  obtener el uso de nombre y de  constituir una sociedad mercantil (SA de CV, SAPI, etc.) que contenga la palabra inversión en su denominación o razón social y verá que se le otorgará el uso de dicha razón o denominación social con la condición que obtenga autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Esto lo apunto porque me parece que las autoridades son reactivas y poco proactivas al respecto de regular estas nuevas clases de empresas y más bien se sujetan a lo que la OCDE u otros organismos internacionales  les indican. Y por otro lado proceden a regular o a aplicar la ley sólo cuando algunos particulares se sienten afectados y presionan, exigen que se cumpla la Ley.

Este es el caso último. Ya que la banca ha tenido gran peso en esta propuesta de Ley de Tecnología Financiera, cargando con requisitos y declaraciones de responsabilidad y niveles de capitalización a estas empresas de crowdfunding, e-money, etc., hoy irregulares y en operación.

Quiero ser más claro, esta de Ley de Tecnología Financiera atiende a los intereses de la banca. Si realmente se quisiera regular para promover las actividades innovadoras, no solo en las actividades financieras, sino en cualquier otro campo, se regularía de otra forma y se insistiría en crear, como en otras latitudes, un mercado financiero alternativo bursátil  para financiar a las PYMES, emprendedores y nuevas empresas innovadoras de forma eficiente y económica.

Porque por el otro lado,  el tratar de ingresar como empresa listada a la Bolsa Mexicana de Valores implica un proceso largo, caro y engorroso que solo pueden cumplir las grandes corporaciones de nuestro país. Esa es la razón de que la cantidad de empresas y grupos empresariales en la BMV sea tan reducida y la captación de capital tan monopolizado.

Y si vamos a los fondos de capital, bueno, hay muchos mitos y pocas realidades.

Ya ni hablar del Instituto Nacional del Emprendedor, moriríamos de decepción.

El problema del ecosistema emprendedor en México no es la regulación sino que casi no existe tal ecosistema.

Se requiere una regulación agresiva en materia societaria, fiscal, financiera y laboral que impulse y promueva la actividad empresarial innovadora. No requerimos regulaciones impulsadas por los grandes y viejos jugadores tratando de impedir la entrada de nuevos jugadores.

Una vez más en México se atiende la forma, no el fondo de las cosas.

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