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En los negocios: cuando termina el crecimiento qué sigue: la evolución

Se dice que el ciclo de la vida es nacer, crecer, reproducirse y morir. Y en los negocios más o menos pasaría lo mismo. Y sin embargo, hablando de empresas y negocios, quisiéramos que estos fueran eternos, o al menos duraran más de cien años.

Crear empresas ya es tarea difícil. Hacerla crecer es otro tanto más difícil. Pero hacerla permanecer de forma indefinida en el tiempo eso ya implica otra cosa: evolución.

Ese es “el problema” de la traída y llevada PYME. Al menos en nuestro país, el grueso de estas pequeñas y medinas empresas desaparece con quien las fundó y las que restan desaparecen con los hijos de estos.

La evolución implica el abandono de una etapa para pasar a otra. En esa transición se desarrollarán características y mecanismos que nos permiten adaptarnos con éxito a un nuevo entorno.

Esta evolución implica, de inicio, un trabajo profundo de cambio y sustitución de ideas por parte del empresario. Es decir, cambio del paradigma, cambio de hábitos.

  • Reconocer que el entorno político y económico no es el mismo que cuando se inició el negocio.
  • Reconocer que los competidores no son iguales que cuando se inició el negocio.
  • Reconocer que el cliente no es el mismo que cuando se inició el negocio.
  • Reconocer que los trabajadores no son de las mismas características que cuando se inició el negocio.
  • Reconocer que las diversas regulaciones, impuestos, salubridad, etc., no son iguales que cuando se inició el negocio.
  • Reconocer que nosotros mismos y nuestras circunstancias son diferentes de aquellas cuando iniciamos el negocio.
  • Reconocer que el mundo ha cambiado.

Reconocer lo anterior abrirá la puerta a nuevas ideas, conocimiento y personas, que nos permitirán evolucionar a una empresa exitosa en este nuevo entorno de negocios.

Recuerda, cuando sentimos que ya no hay a donde ir, es momento de evolucionar.

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